El de la energía es uno de los temas que está más presente en los medios, y es lógico pues es un motivo de preocupación para la sociedad, al afectarnos a todos de forma muy directa y continua.
Los ciudadanos normales estamos llamados a consumir energía en distintas formas, bien sea al usar nuestro coche o al calentar o enfriar una vivienda, algo que comprobamos en seguida al recibir la factura del distribuidor. Pero tan bien la mayoría es consciente, cada vez más, de que la energía está presente indirectamente en otros procesos cotidianos, como en el producto del mercado que sabemos que está conservado en frío, el reciclado de las basuras, la iluminación de calles o su limpieza, los transportes públicos, el funcionamiento de los cuerpos de seguridad y ejército..., en seguida pensamos, hablamos de lo que gasta o se ahorra con tal o cual servicio proceso o vehículo.
Cada día aumenta la preocupación por los efectos de la explotación de los recursos, energéticos entre otros, y de las consecuencias que el uso de una u otra tecnología tiene en las personas y en la naturaleza y si el proceso es mantenible a largo plazo, si es "sostenible". La ecología, la política, la tecnología son ingredientes a combinar abocando en muchos escenarios sin que sea evidente la supremacía de uno sobre otro.
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